Matando moscas con el rabo

REPLICANTE

REPLICANTE: PARTE 2


Rodó por el asfalto, pero aunque notaba que por lo menos su brazo derecho se lo había fracturado, se puso en  pie corrió hacia la montaña saltando por encima del quita-miedos. Se dio la vuelta para ver si le seguía esa cosa rara que tenía la apariencia de su amiga. No vio movimiento alguno cerca del vehículo, pero poco podía ver en mitad de la noche.

¿Qué quiso decir esa cosa con un VIET? ¿Dónde habían estado? ¿Han experimentado con ellos? ¿Dónde está María entonces? Y lo más importante: ¿Quiénes fueron?

Miles de estas preguntas le bombardearon el cerebro e incluso le distrajeron tanto que a punto estuvo de despeñarse mientras subía la montaña, porque una piedra sobre la que había posado su pie, se había salido de la tierra precipitándose hacia la carretera. Menos mal que con los pocos reflejos que le quedaban por el mareo consiguió agarrarse a unos matojos que aguantaron su peso lo suficiente como para tomar impulso y agarrarse a otra roca más grande que había por encima. Miró hacia abajo y no consiguió ver más que un profundo mar de nada. Las luces de las farolas se habían extinguido y recordó con  horror lo que había sentado en el asiento copiloto.- – ¿Dónde demonios estará esa cosa?

Por fin llegó arriba, se sacudió los pantalones y luego gimió entre dientes al recordar el enorme dolor de su brazo derecho.

– ¿A dónde piensas que vas AX-8?

Jorge se quedó petrificado; era la voz de María justo delante de él y…¿Cómo lo había llamado? ¿AX-8?

-¡¿Qué es lo que quieres?!- le gritó- Pero cuando miró a esa cosa a la cara, tenía la misma expresión que cuando vieron las luces rojas…¡luces rojas! Algo les había sucedido en el túnel, ¿pero qué? Y entonces ésta con la mandíbula desencajada y los ojos abiertos al máximo como si no tuviese párpados, se dirigió a él emitiendo la voz sin articular la boca, digamos que le salía de dentro.

– Programarte. Ha habido un fallo técnico el cual he de enmendar cuanto antes. Te han dejado activado en Modo Humano con el cual activan esa función dejando retazos de recuerdos falsos de esos individuos a los que CIEGAN e implantan sentimientos, dolor y demás parafernalias. Sólo lo usan en caso de tener que abandonar al AX en mitad de la misión, somos como las cobayas ,  máquinas creadas para inspeccionar la Tierra y nuestra misión es vigilar el comportamiento humano para no llegar nunca a sus errores y saber cuál es el motivo que les llevó a tomar decisiones que acabaron con su propia raza.

En referencia a los SUPREMOS…utilizan nuestros datos recopilados para la educación e implantarlas enseñanzas en programaciones para nuevas máquinas como nosotras, para crear unas aún más perfectas.

-¡¿Dónde está María maldita loca?! ¿Qué han hecho con ella?

– Ya te lo he dicho. Son solo personas ya ahora carne muerta al servicio del estudio para el avance de nuestra raza y de SUPREME, la empresa de inteligencia artificial más importante de la galaxia. Procedo a tu re-programación, te desactivaré para reiniciarte con los códigos correctos que incluyen de manera clara y precisa los objetivos de nuestra misión.

La luz azulada de antes brotó del paladar de María y brillaba en el lugar que antes ocupaban sus ojos…la luz se dirigió a el y ésta fue su última visión. María se acercó .

– Sabía que los Supremes no podían haberse equivocado con un borrado de memoria, pero al principio me confundiste y realmente pensé que eras el humano, que lo habían dejado vivo y se habían quedado con el especímen y que yo ahora aparento. Era factible pensar que enviar a un sólo AX a la misión, pero incompleto. Pero cuando he visto que te has tirado del coche y te has cortado con las rocas sin hacerte ni una pizca de sangre, porque no tienes, le he tenido claro.Ahora más que nunca puedo decir que somos perfectos, casi humanos. Nuestro viaje experimental comenzará ahora sin ningún otro tipo de fallo.

Él abrió los ojos y la miró desde el suelo.

– Estoy preparado AX-7.

  FIN ….?

Escrito por Luis M. Sabio

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REPLICANTE: PARTE 1


¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Que gran canción. La respuesta a estas preguntas estamos de acuerdo en que somos humanos y venimos de nuestros padres o si nos ponemos delicados, también podríamos decir que somos el resultado de la evolución con su selección perversamente natural de la especie y que venimos del mono, que proviene de seres acuáticos microscópicos y ancestrales.
A lo que iba; Jorge y María iban conduciendo de Almería a Málaga por la costa aquel martes cuando la luz del Sol ya se había escondido tras las montañas aún desprovistas de su manto blanco que le regala el invierno todos los años por éstas fechas.
María estaba deseando llegar al destino para volver a ver a unos amigos que no veía hacía años. Estaba contenta también porque su amigo había decidido a ir con ella a ese viaje, aunque no conociera a ninguna de las personas a las que iban a visitar. Yendo de copiloto, lo mínimo que podía hacer era entablar conversación, pero tras hora y media ya no le quedaban ganas, así que cuando Jorge le propuso poner algo de música, no dudó ni un instante en poner su CD favorito y darle caña.
Los timbres de sus voces se fundieron de manera extraña con la música y la oscuridad rodeaba al vehículo al amparo de las luces de unas pocas farolas.
No se habían dado cuenta, pero hacía un rato ya que ningún otro coche transitaba esa carretera y mientras se adentraron en uno de tantos túneles que se habían encontrado durante su trayecto, desgañitándose con ” Como un martillo en la pared”.
– Oye, éste túnel nunca acaba ¿ o qué?- comentó Jorge.
– La verdad es que ni me he fijado cuando hemos entrado.
En ese momento las luces del túnel se apagaron de sopetón y Jorge levantó levemente el pie del acelerador sin llegar a parar, pero un gran estruendo metálico y ruídos de motores inmensos comenzaron a acercarse vertiginosamente hacia ellos unos metros más adelante, así que decidió frenar en seco.
Los dos se cogieron de la mano y al unísono se les erizaron los vellos de los brazos, se les desencajaron las mandíbulas y abrieron los ojos tanto como si hubiesen visto un fantasma.
Ojalá hubiera sido eso.
Unas luces rojas aparecieron ante ellos y sobrevolaron por encima del vehículo, tenían el corazón en un puño y tras los gritos de ambos por el susto inicial, otra luz cegadora les atrapó al igual que lo había hecho antes la oscuridad de la noche.
– Ya estamos llegando.- dijo Jorge.
María abrió los ojos algo confusa. Mirándola, pensaba que menuda desfachatez había tenido al quedarse dormida. El estaba intentando hacerle un favor y a ver si pillaba ya las indirectas que tanto tiempo llevaba apuñalándole en la cara, pero que ni una sola fisura le hacían a ella. Éste viaje significaba mucho para él y pensaba aprovecharlo para decirle sin rodeos los sentimientos que sentía hacia ella. pero ahí estaba ella, recién despertada de algún mal sueño, pues miraba hacia el frente con el ceño fruncido y parecía muy concentrada en contar cada árbol que por el camino tan rápido aparecían como desaparecían. Así que decidió romper el hielo.
-¿Has visto la hora que es? Se me ha hecho muy corto este viaje.
Ella se volvió bruscamente hacia el.
-¿Qué insinúas?- Él no se esperaba esa reacción, claro.
– Ehh,..nada. Sólo eso, que hemos tardado menos de lo calculado, no se, lo mismo pisé el acelerador algo más de la cuenta…
– ¿Insinúas que recuerdas algo del VIET (Viaje Inter Espacio-Temporal) que hemos hecho? Habla, humano o procederé al borrado de tu memoria de una forma más contundente y eficaz que la de mis creadores.
– Pero, ¿de qué hablas? ¿Qué te pasa en la cara? ¿Por qué te sale humo de…la nariz?
María golpeó el salpicadero del coche y Jorge no entendió lo que vió, como una luz azulada era atraída de todo el vehículo hacia el brazo de ésta y el motor cesó en sus funciones.
Jorge no esperó a ver más y dejó que el terror se apoderaran de su mente y su cuerpo. Se quitó el cinturón, abrió la puerta y se lanzó a la carretera con el coche aún en marcha por la fuerza de la inercia.

 Continuará…

Escrito por Luis M. Sabio