Matando moscas con el rabo

LOS NIÑOS PERDIDOS. Capítulo 1º

Bueno, primero he de decir que esta “novela” la escribí hace más de 14 años y no se si en la actualidad podría gustar. Haré leves cambios en la misma, pero la narración será diferente a mi anterior historieta. Espero que os gusten las aventuras y disfrutéis como yo lo hice cuando la escribí siendo un niño. Gracias por vuestras visitas, siempre reconfortan y te hacen sentir que escribir este blog merece la pena.

Introducción

Un día, un grupo de amigos salieron de sus casas situadas en un pueblo, para jugar a la pelota. Eran cuatro; dos chicos y dos chicas. Tenían edades comprendidas entre los 11 y 16 años.

Ellos se llamaban Bob y Cristian. Bob tenía 11 años, siendo el menor del grupo y Cristian tenía 13 y era bastante listo, a veces. Ellas se llamaban Kelly, que era la mayor y después Sara, que tenía 14.

Si, tenían una diferencia de edad, pero si me preguntan cómo podrían tener tanta amistad, no lo sé. Quizás la personalidad de cada uno y que en un pueblo, pues eso, que es muy pequeño y casi todos se llevan bien.

Bob y Sara eran hermanos. Su padre se llamaba Tom, que era un hombre muy ocupado, abogado y carente de sentido del humor. Su madre, Kate era una mujer atractiva, simpática y graciosa, pero sobre todo una buena madre y ama de casa.

Cristian tenía unos padres aburridos en su opinión. Su padre, Bill, trabajaba en un taller mecánico. Los fines de semana iba con él para hacerle compañía. A su madre, Dolly, la veía como una gorda que no paraba de tragar, no le gustaba la limpieza en absoluto. Lo único que se le daba realmente bien era preparar comidas, desayunos abundantes y cenas deliciosas. Ellos nunca solían escuchar a su hijo y se evadían de los problemas personales de su hijo único.

Kelly sólo tenía una madre que se llamaba Sue. Sus padres se divoriciaron y a los dos meses, George, su padre, decidió suicidarse a base de píldoras y cayó por el balcón de un octavo piso. Aquella fue una época terrible para ella. Después, su madre comenzó a sentirse culpable y ahogaba sus penas en el alcohol. Kelly ya sabía las situaciones de la vida, que no siempre eran de color de rosa. Hacía todo lo posible por estudiar para en un futuro, poder optar a un trabajo digno. En el instituto, la odiaban por ser la empollona y en realidad, lo único que hacía era dedicar dos horas diarias al estudio y luego demostrar lo aprendido.
En fin, creo que ya he explicado de forma breve, suficiente información sobre sus familias y parte de sus vidas.
Bob, como ya dije, era el menor del grupo y le caracterizaban su timidez y su gran imaginación. Le llamaban Bobby. Su hermana Sara, en cambio, no era para nada tímida, participaba en el taller de teatro de su colegio, le gustaba cantar y bailaba en las fiestas del pueblo.

En este pequeño grupo, también se encontraba Cristian, un chico inteligente que aportaba sus opiniones y aceptaba consejos de la mano de Kelly. Tenía un carácter algo pesimista, pero por lo demás era un chico estupendo.

LA CASA DE CRISTIAN

Cada cual volvió a su casa, quedando a las tres de la tarde para volver a encontrarse. Sólo faltaba una hora y así podían seguir jugando, conversando y pasando un rato agradable en vez de acartonarse en el sofá ante la caja tonta. Cristian entró angustiado a su casa con ese olor a pescado frito que tan poca gracia le hacía. El era un chico muy delgado, por lo que su oronda madre le obligaba a comer y siempre que podía, le echaba el pescado al perro.

Su padre estaba sentado en la mesa, bastante sudoroso y sucio, comiendo con ansias, como si se tratase del último almuerzo. No es que tuviera ninguna prisa, sólo era una costumbre fea y desagradable de presenciar. Su madre se tragaba literalmente el pescado sin hacer aspavientos con las raspas (lo que entra ya saldrá, era su lema).

– Hijo, ¿qué piensas hacer cuando seas mayor?- le preguntó su padre con la boca llena de comida que se desbordaba y visitaba de nuevo la mesa. Él con algo de asco y congoja, le contestó:

– No lo sé. Aún no he pensado en ello.- y su madre le replicó.

– ¡¿Qué quieres que haga este desgraciado hijo mío?! Lo único que hace son tonterías. Porque mira, seguro que lo ponemos junto a un palillo y ni siquiera se le ve de lado. Además, no se notará la diferencia y en tan poco sitio no hay cabida para un buen cerebro que le deje pensar.- Cristian no conseguía enlazar qué tenía que ver su mente con su peso, pero era mejor no contestarle para llevarse un azote.

– Es verdad, hijo.-contestó su padre, pero le hizo un leve guiño de ojo a su hijo y éste le sonrió.- Debes comer algo más, pues el estrés del cole no debe quitarte el hambre.

Así fue como su padre detuvo aquella conversación tan estúpida que no habría soportado por mucho más tiempo. Sólo tenía 13 años y aún no tenía prisa por descubrir lo que iba a ser en el futuro. Miró al reloj que marcaba las tres y salió corriendo de la casa sin recoger su plato.  Dolly miró a su marido con enojo y dijo:

– ¿Cuándo aprenderá este niño?…¡Ay! ¡Me he quemado! -“Eso le pasa por tragona”, pensó su marido, y le entró la risa floja delante de su esposa…o ballena, Dolly.

-¿De qué te ríes? No le veo la gracia. – dijo esta.

– Pues yo sí.- contestó Bill sin poder dejar de reír.- Es que podrías soplar antes de engullir.

-¡No te burles de mí!- gritó Dolly bastante furiosa y se levantó para coger la tapa de la olla y golpear a su marido en un hombro.

– ¡Aaah! Me has hecho daño, ¡gordita!

– ¿Gorda yo? ¿A mi me dices eso? ¡No te lo consiento! ¡Eso no!

PLOF!

Le volvió a golpear el otro hombro a su marido.

– ¡Estás loca! ¡Asquerosa, gorda, foca! ¡Quiero el divorcio!- gritaba Bill.

– ¿El divorcio? ¡Yo si que te voy a dar divorcio, capullo ignorante!

Dentro de la casa de Cristian se formó un alboroto que se escuchaba en casi todo el vecindario, el cual, por supuesto ya estaba curado de espanto con esta familia, pues era el pan de cada día. La comidilla de las “marichachis”, la prensa rosa del barrio.

EL CAMPO Y LA CIUDAD

Cristian corrió mirando hacia atrás y chocó con Sara, que estaba hablando con su hermano Bob. Iban caminando hacia la casa de Cristian para recogerlo. Hablaban de comercio, una conversación un tanto extraña, pero para ellos no lo era.

– Perdón.-dijo Cristian

-No pasa nada, pero tienes que mirar más por dónde vas.- dijjo Sara.

– Oye.-dijo Bob- ¿Por qué no llamamos a Kelly y nos vamos al campo?- Bob y sus ideas de crío.

– ¿Qué campo?- preguntó Sara.

– Pues el que hay detrás de aquellos árboles que se ven al fondo,¿Verdad, Cristian?

– Sí, es cierto, pero me extraña que nunca lo hayas visitado.- contestó este.

– Pues no. Nunca he ido, así que no lo he visto. ¿Os parece buena idea?

– ¡Es increíble!- contestó Cristian entre risas.

– ¡Parad de reíros!- dijo Sara- Vamos a llamar a Kelly, que me habéis hecho sentir curiosidad por visitar el lugar.

Los tres seguían hablando mientras caminaban hacia la casa de Kelly. Cuando llegaron a ella, Bob subió las escaleras para tocar a la puerta, pero ésta se abrió antes para mostrar a Kelly preparada con una mochila.

– ¡Qué! ¿Nos vamos a dar una vuelta por ahí?- Bobby se quedó casi sin habla.

– Bueno, nosotros veníamos a preguntarte si nos íbamos al campo aquél.-dijo el peque señalando en dirección a su deseo.

– ¡Pues vamos allá!- exclamó Sara emocionada- ¿Llevas las cosas para comer y algo de lectura?- le preguntó a Kelly.

– Por supuesto, ¿Cómo no iba a llevar yo las cosas?- dijo Kelly con una radiante sonrisa y una pizca de burla.

Mientras caminaban hacia el campo, Kelly hablaba con Sara sobre problemas de chicos…

– Bueno, tu no tienes que preocuparte por nada de eso, aún eres joven, son unos estúpido incontrolables, ¿sabes? En verdad yo tampoco los entiendo muy bien. En el instituto todos me insultan sólo por ser más lista que ellos. Son unos envidiosos.

– Sí, pero tu misma dices que son estúpidos.- Cristian las  miró con enfado.- Bueno, algunos chicos, pero como digo, algunos. No todos tienen porqué serlo. Ni el chico que me gusta, ¿no?

– No tiene que ser estúpido ese chico precisamente, pero si quieres una relación seria, tienes que andarte con cuidado porque se te das la vuelta, los toros se pueden asomar.- contestó Kelly.

-¿Los toros? ¿Qué tienen que ver en el amor?

– Me refiero a los cuernos, a la infidelidad, que más da como lo expreses.

– ¡Ah,vale! Ya sé lo que quieres decir. Lo de que mientras sale conmigo, se va también con otra chica a mis espaldas.

– ¡Exacto! De tonta no tienes ni un pelo. Eso es más normal de lo que puedas suponer, pero ya tendrás tiempo de averiguarlo.

Los chicos, en vez de eso, iban a otro rollo totalmente distinto.

– ¿Hacemos una carrera?- preguntó Cristian.

– Vale, pero llegaré al campo antes que tu, seguro.- le contestó Bobby.

– No estés tan seguro, pequeñajo..- y Bob comenzó a correr- ¡Eh! ¡Eso no vale!- y corrió tras él.

– ¡Todo vale en esta vida, Crisi!

-¡No vuelvas a llamarme así!- le gritaba Cristian, que apenas podía alcanzarlo. Bob era como una mini-avestruz.

Las chicas también se apuntaron a la pequeña carrera y cuando llegaron, Kelly sacó de su mochila  un mantel bastante grande que extendió sobre la hierba bañada de rocío. Cristian la ayudó a extenderlo y a poner las cosas de la merienda en medio. Cerca de ahí había un pequeño lago y Bobby se entretuvo en tirar piedras planas  sobre el agua.

– ¿Qué libro has traído hoy?- preguntó Sara con algo de impaciencia.

– Uno con historias de miedo. Se titula “La puerta de Mal”.- contestó Kelly.

– Yupiii, tiene que ser una historia de pu…- comenzó Bob.

– ¡Calla! No hace falta que digas palabrotas.- le cortó Cristian.

– Perdón, se me escapaba. A veces no puedo evitarlo, me vienen solas.- se avergonzó un poquito.- ¿Y si luego nos bañamos en el lago? Hace mucho calor y podemos bucear y nadar y jugar.

-¡Bob!- le gritó Sarita.

– ¿Qué?- contestó Bob algo asustado.

– Déjate de fantasías ahora y vamos a escuchar la historia que ha traído Kelly.

Su hermano le hizo caso y Kelly tomó la palabra empezando a leer el libro de miedo en voz alta poniendo cara de situación entreteniendo a su fervoroso “público”.

– (…) y Hans cogió la cruz y se la puso en la cara a aquel demonio nocturno. Jessica lloraba y gritaba buscando alguna solución para cerrar esa maldita puerta. Hans hizo retroceder al ser demoníaco. Sus dientes eran afilados y seguro que le desgarrarían la piel si se decidiera…

– ¿Cómo?- Preguntó Bob bastante inquieto.

– Que no voy a seguir, ya he leído bastante por hoy. Dejaremos algo para otro día.

– ¿Por qué?- preguntaron sus amiguitos al unísono. En realidad ella se sentía como una canguro, pero estaba encantada con ello.

– Pues porque el libro es mío y ahora me apetece ir en bici a la ciudad. Además, ya ha pasado casi media hora y tenemos que comernos todos estos deliciosos sándwiches.

– Bueno, genial.- comenzó a decir Bobby- Pero mañana nos sigues contando esta historia que está de put…

– ¿Otra vez, Bob?- le regañó su hermana- ¿Otra vez tengo que decirte que no digas palabrotas?

– ÑAM, ÑAM. Perdona, pero es que no tengo otra cosa que decir.

Todos comenzaron a reír a carcajada limpia. Acabaron de tomarse la merienda y recogieron sus bártulos con emoción por la excursión en bicicleta que Kelly había planeado improvisadamente. Cristian no tenía bicicleta, pero iría de paquete con Kelly.

Fueron a sus casas para pedirles permiso a sus respectivos padres y tras recibir su bendición con el típico “tened cuidado”, salieron con sus bicicletas a realizar su pequeño viaje.

– ¡Vamos allá!- gritaba Bob- ¡A la gran ciudad!

– Y porque es tímido, si no llega a serlo, vete a saber…se ha enterado medio pueblo.-se burló Cristian.

– ¡Calla ya, Crisi!- le espetó el pequeño. Cristian se rió.

Iban por el camino cantando y gritando de alegría hasta llegar a la ciudad. No todos los días iban hasta allí y tenían la tranquilidad de que al día siguiente no había obligaciones con los estudios, pues las vacaciones habían comenzado y las notas del curso ya no les preocupaban porque habían sacado unas notas estupendas. Todos “sobresalían”, aunque Kelly había sacado un Bien en Matemáticas, pero estaba más que aprobada. Ya tendría tiempo de subir la nota.

Llegaron a la ciudad y se relamieron los labios con las golosinas de los escaparates con sus chocolates, bollerías, pasteles y caramelos. Lo cierto es que aquel día no había apenas tráfico, así que pedaleaban por mitad de las carreteras cuando de pronto les llamó la atención un hombre ataviado con una gabardina que estaba repartiendo unos folletos a los viandantes. La curiosidad les pudo y decidieron acercarse para obtener uno de esos anuncios.

Aparcaron sus bicis un poco más adelante y Cristian empezó a leerlo para que los demás lo oyesen (Como si no supieran leer los demás)

– Campamento de verano “Los * Perdidos”. Éste verano vais a pasarlo bien. Dejad viajar a vuestros hijos e hijas y jamás volverán igual. Una experiencia única de diversión y conocer nuevos amigos que nunca olvidarás. Éste precio incluye alojamiento y todo el equipamiento necesario para las sorprendentes actividades que se realizarán. Excursiones de senderismo, aventuras sin igual, deportes, acampadas en la montaña. Diversión total garantizada. Vengan a “Los * Perdidos” y nunca lo olvidarán. Estancia para esta temporada de verano. Proyecto con novedades sin precedentes…- Cristian levantó su mirada del folleto.- ¡Ésto es genial!

Los cuatro se miraron sorprendidos con unas sonrisas que delataban sus ilusiones, así  que cogieron sus bicicletas y regresaron al pueblo.

– ¡Al campamento de verano “Los * Perdidos”!- gritó Bobby. Los demás le miraron y Kelly movió su cabeza de un lado a otro sin perder su bella sonrisa.

– No tenéis remedio, chicos.- dijo.

Pedalearon entonando una canción: ¡Al campamento! ¡Al campamento! ¡Oe, oe, oe! ¡Al campamento, al campamento, oe, oe, oe!- agitaban una mano con el puño al aire y toda la gente que se cruzaban se les quedaban mirando como si fueran bichos raros, pero a ellos no les importaba, pues estaban en su mundo, con la esperanza de poder disfrutar de aquella experiencia única y Kelly disfrutaba con verlos tan felices.

 

 

Escrito por Luis M. Sabio

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26 comentarios

  1. Marta

    Uisssss luego empiezo a leerlo muackkkkk

    abril 8, 2012 en 11:07 am

    • Jeje te ha pillado desprevenida, eh?

      abril 8, 2012 en 11:19 am

      • Marta

        Jo ya te digo… Ahora a las 3 de la mañana empiezo a léerte xdxdx que horas … Muackkkkk

        abril 9, 2012 en 12:54 am

      • Como te gusta sufrir. Gracias por dedicarme tu tiempo a deshoras. Espero que te guste, un abrazo.

        abril 9, 2012 en 7:35 am

  2. ostres!

    abril 8, 2012 en 1:45 pm

    • y melocotones! Qué te ha parecido? Gracias por pasarte a exclamar! jeje un saludo

      abril 8, 2012 en 6:20 pm

      • ¿cuántos años tenias cuando lo escribiste?

        abril 8, 2012 en 6:23 pm

      • catorce- quince, ¿Por?

        abril 8, 2012 en 6:41 pm

      • Por saber si eras un niño prodigio

        abril 8, 2012 en 6:43 pm

      • Jeje que va, uno normalito del montón.

        abril 9, 2012 en 7:32 am

  3. Veo que siempre te ha gustado escribir historias, y si hace tanto tiempo ya tenías buenas dotes para ello. Me ha gustado este comienzo, creo que van a vivir una serie de aventuras que nunca olvidarán.
    ¡Besitos!

    PD: Espero impaciente los flanes de tu mamá. La calabaza es que me encanta.

    abril 8, 2012 en 2:10 pm

    • Es una historia algo infantil, pero bueno, no creo que eso sea malo. El flan!! que se me olvida de mandártelo. Voy a ello. Un beso y gracias por tu visita.

      abril 8, 2012 en 6:18 pm

  4. Vaya, me encantan estas historias de chavales en pandi, mientras la leía me acordaba de verano azul y su sintonía al comenzar la serie, tamb de Tom Sawyer con Huckleberry Finn, ¿Se escribía así?…jajaja, en fin que la idea me encanta y la seguiré con mucho gusto.

    P.D. Hace años ya escribías bastante bien, creo q tienes don para ello 😉

    abril 9, 2012 en 12:04 am

    • Muchas gracias guapa, me alegra que te mole. Este estilo es bastante distinto de la anterior. Y aún no sabéis ni por donde van los tiros. Un besaco bestial!

      abril 9, 2012 en 7:34 am

  5. Marta

    Jolin pues no se… Es que no se… Es que… MUY CHULO jolin…. Si ya lo sabes!!!! Pero claro eres un poco petardo… No??? No te vale con dejarnos en ascuas con un relato… Claro… Porque? Para que? Porque no? Que morro… MEJOR DOS… Vaya tela!!!! Pues a esperar… Que guay muackkkkk

    abril 9, 2012 en 9:18 pm

    • Era para que no os aburriéseis con lo mismo…si lo hago por vosotros. Muchas gracias ricura y si lo de petardo me lo dices en serio, pues sí, es verdad, a veces reviento igual. Así que voy por partes:
      1. POR QUÉ?- Pues para no cansar con la misma historia, que aún no he acabado, pero no quiero publicar hasta estar yo mismo satisfecho con el resultado.
      2. PARA QUÉ?- Para entretener a mentes inquietas que tienen ganas de devorar nuevas historias mientras esperan el final de la otra.
      3. POR QUÉ NO?-Pues eso digo yo.
      Otro besazo para tí, bonica, qué aún tiemblo al ver ventiladores…jeje a ver si te animas y nos deleitas con una nueva entrada que se echa en falta.
      Pd. Muy chula la historia del concurso, al final no me presenté.

      abril 9, 2012 en 10:38 pm

  6. Para haberlo escrito a la edad que lo escribiste, está genial. Hombre, está claro que lo he tenido que leer con la mentalidad de hace muchos años, pero aún así, está muy bien. Ahora la pregunta es ¿por qué nos dejas en ascuas si este relato ya está acabado? muy mal, eehh, muy mal. jjjj

    abril 10, 2012 en 12:15 pm

    • Pues porque soy malote, por eso lo publico en capítulos. te puedo prometer realizar la siguiente entrada algo más gruesa. Sé que está escrita, pero es un poco larga como para ponerla en un solo post. Si te enfadas conmigo, te invito a que me des un azote por travieso, jejeje. Un beso y hasta la próxima.

      abril 10, 2012 en 10:31 pm

  7. Ainhoa Benita

    Hola! Soy del grupo Amigos Blogueros Para Siempre. Me ha gustado mucho la historia, está bastante bien para haberla escrito con catorce o quince años (yo tengo quince, jijiji). Me resultó gracioso las batallitas de los padres de Cristian, la madre me cae mal jajaja Bueno, me ha gustado leerte, enhorabuena 🙂
    Un saludo

    abril 10, 2012 en 4:49 pm

    • Ay que ilusión con cada nuevo visitante! Muchas gracias por tu comentario tan divertido, espero que te haya gustado tanto como para volver y acompañar a Kelly, Cristian, Bob y Sara en las aventuras que les aguardan.
      Pd. Si, Dolly es un caso de mujer.

      abril 10, 2012 en 10:35 pm

  8. Ismael

    Espero que entren todos en el campamento y sea una historia sangrienta!!

    º,..,º Muajajaja!!

    abril 11, 2012 en 11:55 pm

    • Si, todos entrarán al campamento Isma. Qué depravación, ¿por quién me has tomado? jeje Un saludito.

      abril 12, 2012 en 3:32 am

  9. Ismael

    Yo te hice el oso con el machete lleno de sangre para tu cabecera ¬¬

    Quiero sangre, tripas, desmembraciones, etc.

    abril 13, 2012 en 9:18 pm

    • Por supuesto, aquí cabe de todo tipo de historias y de esas habrá unas cuantas.

      abril 14, 2012 en 1:13 am

  10. Como he visto la 2ª parte, me he venido a leer la primera antes.
    Me recuerda un poco a las aventuras de los 5 y a algunas series, me gusta el planteamiento y mantiene el interés y añadido que lo escribiste de jovencito, está muy bien.

    abril 30, 2012 en 10:40 am

    • Muchas gracias, coincides con Marta con que se parece al Club de los cinco…cambiaréis de opinión, os lo aseguro.
      Por cierto, me alegro que “esa intervención” haya salido bien.

      abril 30, 2012 en 4:04 pm

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